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Hoy viniendo a trabajar con el auto, escuche en la radio que hablaban acerca de la palabra “felicidad” y qué era para cada uno que llamaba a la radio esa palabra, como llegar a ella y cómo lo habían logrado.

Me llamó la atención que la mayoría no creía en esa palabra, sino que lo adjudicaba a un “estado mental” no muy realista… que la realidad es otra cosa, que la vida es dura y hay muy pocos momentos de “felicidad” en la vida…pero mi pregunta seguía ahí dando vueltas en mi cabeza, y era…¿que es la felicidad?¿Es una meta de algo cumplido? De ser asi…¿porque cuando logro algo ya necesito moverme al siguiente paso?¿No se disfrutar de mis logros y “ser feliz”?

Leyendo por internet me detuve a observar un texto sobre el TAO (camino) que habla sobre la felicidad…lo comparto con uds. a ver que les parece…

El Taoísta no considera que la felicidad sea la consecuencia de conseguir una meta, de conseguir algo y en ese sentido,   no piensa que la felicidad es el resultado de alguna situación. La felicidad no está condicionada, está, viva y palpitante en la persona misma. Es como respirar o como el latido del corazón.  Quien sigue el TAO, en la juventud es feliz, en la vejez es feliz. Es feliz como emperador, es feliz como mendigo. Como  ejemplo, cabe mencionar  la historia de Lin Lei, un taoísta:  “Lin lei, casi centenario, en plena primavera se puso su abrigo de piel y se fue a recoger los granos abandonados por los segadores, cantando mientras caminaba a  campo través” . Por qué podría sentirse feliz un hombre de cien años. La vida ha desaparecido, la vida se le  ha consumido. Se trata de un hombre tan seco como una pasa, sin esperanzas, ni futuro. Además, tiene que hacer un trabajo miserable, a los cien años, recoger granos. No tiene hijos, no tiene esposa, y sin embargo sigue cantando.  El está feliz, porque  lo acompaña la canción de la felicidad y ella viene de su ser intrínseco, de su ser profundo,no de lo exterior.Efectivamente, el TAO hace una invitación a ser feliz, en la vida misma, en su recorrido, en su presente, no porque esta felicidad dependa de la vida, o de nuestras acciones, sino por la forma en como se tome la vida. La cual por cierto, si está sintonizada con el cause de nuestra naturaleza no tendría por que sentirse mal.

               Por otro lado, en esta valoración del camino, el TAO propone estar muy conciente. Si se está consciente, la vida se manifiesta hermosa y se la vive feliz, dada su hermosura. Pero que significa estar consciente.  Esto significa saber de sí, ser testigo de sí mismo, autoobservarse. Osho, en su libro, los senderos del TAO, dice: “Empieza a vivir una vida consciente como si fueras un testigo de ella, obsérvate en silencio.  Empieza con las pequeñas cosas: caminar por la calle, comer, tomar un baño, hablar, escuchar, pequeñas cosas, pero permanece atento”. No se trata que en este ser testigo uno se juzgue según el bien o el mal o sienta culpas o voces internas. No, se trata simplemente de tratar de sentirse presente, en estas situaciones. Consiste en que si uno va caminando, sólo se camine y no se piense en otra cosa y se camine. Al comienzo es arduo porque dormimos mucho, estamos roncando. Hacemos las cosas por habito, por costumbre, por rutina, pero como decía, Depac Chopra, somos un universo de potencialidades y al estar consciente uno elige, algo tan básico como comer pan o comer cereales. Y en ese trabajo, uno se vuelve creador de su propia obra de arte, esto es, de su ser.

           Por su parte, si se vive concientemente, surge en uno un estado natural de ser, una manera auténtica de pararse en la vida. Basada en la propia experiencia del recorrido y de nuestra conciencia del mismo,  de nuestro “darnos cuenta” de en qué estamos.  No basada en la etiqueta, ni en el qué dirán, como la forma de ser del caballero, que no existe por sí mismo, sino como parte de una sociedad.  Tampoco basada en el ir en contra de la sociedad, como actúa un reaccionario, que aunque la sociedad no esté equivocada actúa contradiciéndo, por el gusto de ir en su contra.

                 El hombre auténtico es un hombre  real y un hombre  rebelde. Un hombre que vive su vida naturalmente. No le da importancia a la sociedad poniéndose en su  contra como un reaccionario. Ni sigue cánones, ni buenas costumbres como un caballero. Más bien, se trata de un hombre “no  respetado” socialmente, porque no considera qué decir, ni qué no decir. Cómo no vivir, como vivir. Es un hombre como Jesús que fue  crucificado, como Buda que fue apedreado y como  Sócrates que fue envenenado. Hombres que no fueron respetados, pero que  fueron auténticos. El rebelde, el auténtico, no se preocupa por la sociedad, simplemente vive según su ser más profundo, según su Tao.      

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